viernes, febrero 13, 2009

Cada vez me doy más cuenta de que mi proyecto de vida es ser un hikikomori. ¿Por qué? pues, tan fácil como que NO SOPORTO A LA SOCIEDAD. La última ha sido esta mañana...cinco adolescentes de cara, y frente a ellos un carrito de bebé y yo, o sea, cinco espacios gastados frente a dos. Pues no hay otra, que yo al ir por mi derecha y ocupar sólo dos espacios no me aparto, y el adolescente que no se baja del burro tampoco, y al pasar me dice: "no te apartarás". Tendrá el tipo caradura, ellos que van cinco no se apartan y tú que vas con carro de bebé te tienes que quitar tú para que ellos pasen bien anchos los cinco. Estamos creando un mundo de macarras que dentro de unos años veremos lo que dan de sí. Y todo ¿por qué? porque sus padres no les han reñido cuando era el tiempo, y no conocen el respeto y la disciplina, y dos, porque son tan macarras, que encima no te atreves a llamarles la atención por si te pegan un navajazo. Lo gracioso es que el tipo acababa de salir de un colegio de monjas, bendita educación la que reciben en el colegio y en su casa.

Aún me acuerdo, y no hace tanto, que yo me levantaba de la silla cada vez que entraba el profesor...cuanto ha cambiado desde entonces la educación escolar