sábado, diciembre 10, 2011

Tú, caracola, que no ves el sol, que no tocas el agua, solamente olisqueas la sal. ¿En qué momento sentiste que eras diferente? ¿Acaso, te lo hicieron sentir ellos?

Te dejaron allí abandonada en una roca, y a veces se acercan para escuchar rumores, serenatas de marineros o saber los sueños de las estrellas.

Que sola estás, caracola, aunque tú no lo lamentas…