Cuando salimos de la consulta, las dos pensamos lo mismo: ¿con quién entraríamos la tercera vez?. Aunque no lo dijimos, estoy segura que coincidimos en el pensamiento. Yo tengo claro que sería para mí, aunque fuese por mi manía hacia el número tres. Ella, inconscientemente, debió pensar que la elegida sería ella.
El destino nos lo hará saber...

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