...
Yo me salvé escribiendo
después de la muerte de Jaime Gil de Biedma.
De los dos, eras tú quien mejor escribía.
Ahora sé hasta qué punto tuyos eran el deseo de ensueño y la ironía,
la sordina romántica que late en los poemas míos que yo prefiero, por ejemplo en Pandémica...
A veces me pregunto cómo será sin ti mi poesía.
Aunque acaso fui yo quien te enseñó.
Quien te enseñó a vengarte de mis sueños,por cobardía,
corrompiéndolos.
"después de la muerte de Jaime Gil de Biedma"

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