miércoles, diciembre 07, 2005

Muerte

La arrojaste de ti hace muchos años
y cerraste el lugar, e intentaste olvidarlo todo.
Sabías que no estaba en la música de modo que cantabas,
sabías que no estaba en el silencio de modo que callabas,
sabías que no estaba en la soledad de modo que estabas solo.
Pero, ¿qué puede haber sucedido hoy
para asustarte, como el que por la noche ve de pronto
un rayo de luz por debajo de la puerta de la habitación de al lado
donde no vive nadie desde hace muchos años?




No sé

¿son nubes o nubarrones?
¿empiezan y acaban, de modo que en verdad no hubo inicio?




¿se trata de falta de tiempo?
¿o bien el tiempo ha adelantado a la eternidad
y de ahí la transitoriedad de todo?
Oh, tampoco tú, tampoco tú
te entenderás nunca con nadie
y nunca de nadie te despedirás...






No sólo

Cuando entre los jardines
queman tanto raíces como ramas;
cuando al quemar los libros
se procura quemar también al poeta,
queda claro que nadie,
por asombro o escándalo,
pregunta cúal es el sueldo del verdugo...
por supuesto, es verdad, y desde los tiempos más remotos
sucede con una condición,
diría un requisito, para que esto acontezca
no sólo antes de un eclipse de sol...






Vladimir Holan