martes, noviembre 29, 2005

Tarde

Ha llegado la hora
de ser sinceros,
la hora de los llantos
sin consuelo,
la última hora antes
del gran silencio.
Quitarse los vestidos,
la carne, los huesos,
y arrojad de vosotros
el corazòn enfermo.
¡Llanto y Salud, amigos!
Esperad a los vientos
cargados de semillas
y paisajes inéditos.
Floreced, y arrancaos
la floraciòn de nuevo,
vestidos inefables,
corazòn, carne y huesos.
Llanto y Salud, amigos.
Frente al mar de los vientos
para ser vivos siempre
ser murientes eternos.


Lorca