sábado, marzo 25, 2006

COMPASIÓN


Me da pena la pena de esta gente
que transita asustada entre las losas.
Me entristecen sus pasos, sus zapatos
que crujen tristementte. Me entristecen,
no puedo remediarlo, estas personas
que nunca he conocido.
no las veo-no puedo verlas ya- como adversarios.
Son para mí ya sombras sus pisadas,
la huella silenciosa de su pena
o su remordimiento.
Me entristecen sus trajes de domingo, su cansancio,
el tic-tac fatigado de sus pechos.
Me da pena la pena de esta gente.
Su olor desconocido me entristece.


José Fernández de la Sota

miércoles, marzo 22, 2006

Co-construir el mundo: educar para la convivencia



“Mis amigos me dicen que soy muy agresivo, pero me lo dicen a gritos”, fraseó una vez el humorista Jaume Perich. Estas palabras tienen gran sentido en el estado actual en que vivimos. Criticamos el incremento de la violencia en los menores, pero a la vez es casi lo único que les ofrecemos para que se alimenten. Intentamos buscar a los culpables, pero no nos sentimos parte del problema. Decidimos que la responsabilidad es de los padres, de los medios de comunicación y de la escuela, pero no participamos en la prevención.

Muchas veces se dice que los niños son como esponjas, pues si es así: ¿cuantas veces al día perciben actitudes agresivas por parte de los adultos?. Puede ser que nosotros no seamos el mejor ejemplo para los futuros ciudadanos, no hay más que observar como nos comportamos cuando conducimos o estamos en un estadio de fútbol. Somos malos maestros en el arte de vivir en sociedad, y deberíamos darnos cuenta que se enseña a cada momento a vivir y a convivir.

Lo bien cierto, es que la violencia va en aumento, o tal vez lo notemos así porque tiene más presencia mediática. Conocemos a diario sucesos que pueden ir desde el bullying hasta el maltrato a los padres y profesores pasando por la nueva forma de violencia juvenil que es grabar peleas con móvil y luego colgarlas en la red. Esta última moda ha sido importada desde Londres bajo el nombre de happy slapping y ya se ha extendido globalmente.
Los jóvenes necesitan sentir poder, dominio, fortaleza ante otra persona, y para lograrlo no dudan en humillar, vejar o degradar. Cualquiera les puede servir para este acto, pero últimamente las víctimas seleccionadas suelen ser personas más débiles: indigentes, personas con discapacidad o niños.
Casos tan conocidos como el de Jokin, Sandra Palo, o el asesino de la katana evidencian ese aumento de agresividad en los jóvenes, nos muestran que pueden llegar a cometer graves crímenes, delitos de sangre.

Para prevenir esto, a veces no basta con educar a los niños, los padres también deberían reciclarse en su forma de comunicar, tendrían que abrir canales de comunicación con sus hijos porque cuando alguien expresa lo que siente y sabe que le escuchan es difícil que recurra a la violencia. Es muy importante la capacidad de escuchar y la comprensión, pero también la disciplina y el respeto a unas normas.
Reducir la excesiva permisividad, educar en valores distintos al individualismo y la competencia, al triunfar pisando al resto, enseñar que los caprichos no se satisfacen de forma inmediata o que detrás del esfuerzo hay una recompensa, son algunas de las indicaciones que dan los sicólogos. Es decir, todo no vale, hay que ser lo suficientemente rígidos para saber decir no.
Hay muchos padres que se sienten culpables por el poco tiempo que pueden dedicar a sus hijos, también hay otros que piensan que sus hijos no deben pasar por la escasez que han tenido ellos y malinterpretan el “cariño” dándoles todo lo que piden.

Otra recomendación es evitar que los niños y jóvenes se vean saturados con los mensajes agresivos presentes en medios de comunicación como la televisión, el cine, los videojuegos o incluso la música.
La sobrecarga de actos violentos, a la larga inmuniza a la persona y banaliza la violencia, no se le da la debida importancia y parece algo común, normal.

Desde la escuela se debe enseñar que la educación va más allá de un expediente académico. Se tiene que educar en la reflexión y en el respeto de las normas, dar importancia a valores como la solidaridad y tolerancia para llegar juntos a una buena convivencia a través de las relaciones con los demás. Es decir, no lograr solo un título, sino educar como ser social para saber convivir con otros seres sociales, educar en el civismo, diálogo y participación.
La escuela no debe quedarse en la mitad del camino, sino que debe formar al ser humano en muchas de sus facetas. No debe conseguir individuos social o éticamente subdesarrollados, al contrario tiene que procurar la plena integridad en sociedad.

En resumen, todos debemos hacer un esfuerzo a diario para reducir la violencia en nuestros pequeños espacios, pero el papel fundamental en la prevención lo tienen los padres, la escuela y los medios de comunicación.



A.M.C
voy a recuperar este poema de Ungaretti que sale en "Señora de rojo sobre fondo gris" de Delibes...



Agonía
Morir como las alondras
sedientas en el espejismo
O como la codorniz
una vez atravesado el mar
en los primeros arbustos
porque de volar ya no tiene ganas
Pero no vivir del lamento
como un jilguero cegado

domingo, marzo 19, 2006

MUNDO DE PIEDRA

Se asomó a aquellas aguas de piedra.
Se vio inmovilizado, hecho piedra.
Se vio rodeado de aquellos
que fueron carne suya,
que ya eran piedra yerta.
Fue como si las horas, ya piedra,
aún recordaran un estremecimiento.
La piedra no sonaba. Nunca más sonaría.
No podía siquiera recordar los sonidos,
acariciar, guardar, consolar...
Se asomó al borde mudo de aquel mundo de piedra.
Movió sus manos y gritó de espanto.
Y aquel sueño de piedra no palpitó.
La voz no resonó en aquel relámpago de piedra.
Fue imposible acercarse a la espuma de piedra,
a los cuerpos de piedra helada.
Fue imposible darles calor y amor.
Reflejado en la piedra rozó
con sus pestañas aquellos otros cuerpos.
Con sus pestañas, lo único vivo entre tanta muerte,
rozó el mundo de piedra.
El prodigio debía realizarse.
La vida estallaría ahora,
libertaría seres, aguas, nubes, de piedra.
Esperó, como un árbol su primavera,
como un corazón su amor.
Allí sigue esperando.



José Hierro


A veces solo encuentras hielo y piedra...

sábado, marzo 18, 2006

La ciudad, ese gran botellón
desgraciadamente la fiesta de las fallas se está desvirtuando cada vez más, y Valencia se está convirtiendo en un macrobotellón con turismo en pro del alcohol.
No soy abanderada de la ley seca, pero tampoco de ver todas las calles con gente bebiendo. Basura y más basura, junto con otra serie de desperdicios, y mejor que no sea escatólogica...

sábado, marzo 11, 2006

otra vez más...otro deportista de élite...
y por qué se llega a esta situación?? no se asume el fracaso, o tal vez lo que pasa es que cuando eres el mejor todos están contigo pero cuando flojeas ya nadie se acuerda de ti??
desgraciadamente el deporte ya no lo es, y se ha convertido en una competición donde se gana dinero, esta competición está creando personas que no están preparadas para la caída, algo falla...

otro deportista más...

jueves, marzo 02, 2006

El cuadro de Joseph-Benoît Suvée «Butades o el origen de la pintura» (1791) representa a una joven mujer de Corinto, hija de un artesano llamado Butades, que, con un carboncillo y siguiendo la sombra proyectada a la luz de una vela, traza en una pared la silueta de la cabeza de su amante, que está a punto de marcharse, para así conservar su imagen, o acaso, como dicta la tradición primitiva, también su alma.En su Historia Natural, Plinio el Viejo relata este mito del origen de la pintura: "La cuestión sobre los orígenes de la pintura no está clara [...]. Los egipcios afirman que son ellos los que la inventaron seis mil años antes de pasar a Grecia [...]. De los griegos, por otra parte, unos dicen que se descubrió en Sición, otros en Corinto, pero todos reconocen que consistía en circunscribir con líneas el contorno de la sombra de un hombre.
Así fue, de hecho, su primera etapa; la segunda empleaba sólo un color cada vez y se llama monocroma; después se inventó una más compleja y esa es la etapa que perdura hasta hoy. [...]. La primera obra de este tipo (plástica) la hizo en arcilla el alfarero Butades de Sición, en Corinto, sobre una idea de su hija; enamorada de un joven que iba a dejar la ciudad: la muchacha fijó con líneas los contornos del perfil de su amante sobre la pared a la luz de una vela. Su padre aplicó después arcilla sobre el dibujo al que dotó de relieve, e hizo endurecer al fuego esta arcilla con otras piezas de alfarería. [...]".
Esta leyenda, que ha sido representada por otros artistas, como Felice Giani, Jean-Baptiste Regnault, Joseph Wright de Derby o Louis-Jean-François Lagrenée, el Mayor, trata de la creencia según la cual la pintura no surge de la percepción real, sino de la memoria de la imagen construida a partir de una sombra.
Pero el lienzo es, sobre todo, la anticipación de la ausencia del objeto de deseo, pérdida que será paliada por el recuerdo gráfico.