domingo, noviembre 20, 2016

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/20/5830a438e5fdea27748b45cd.html

"Esto sólo se le puede ocurrir a un enamorado de su profesión como es Javier. Los niños son plastilina. Si caen en manos de alguien que merezca la pena pueden cambiar el mundo".