¿Qué ha sido del sector «redondista»?
Las agrupaciones que respaldaron a Totorika en aquel congreso están absolutamente integradas en el proyecto, aunque luego haya voces sueltas que se representan prácticamente sólo a sí mismas.
¿Alguna vez pensó que el Foro Ermua que ayudaron a crear estaría ahora en la oposición a un Gobierno del PSOE?
No. Nunca me hubiera imaginado la manifestación del otro día en la Puerta del Sol. No sabía que el Foro Ermua había nacido para reclamar la unidad de España con la derecha más reaccionaria.
En su informe de gestión dijo que estamos en el umbral de un nuevo tiempo y que no hablaba por hablar. ¿Qué significa eso?
Lo digo desde el convencimiento de que se dan las condiciones para que pueda haber, de verdad, un proceso de paz. Hay un presidente del Gobierno que está absolutamente convencido de que, sin pagar un precio político por la paz, la política debe ayudar a conseguir y consolidar la paz. Y estaríamos ciegos si no viéramos que en la izquierda abertzale está habiendo una reflexión que le puede llevar hacia el camino de la política y no de la violencia. Un responsable político tiene que aprovechar estos momentos.
PNV, Batasuna, EA... sitúan en el eje de ese diálogo el derecho de los vascos a decidir. ¿Qué opina al respecto?
Los socialistas nunca nos hemos opuesto al derecho a decidir de los vascos. Los vascos llevamos 26-27 años decidiendo en democracia. Aunque alguno no lo quiera aceptar o asumir, también hemos decidido la Constitución, el Estatuto, nuestras instituciones... En este tiempo, con la mayor capacidad de autogobierno de cuantas comunidades hay y de muchos estados federales, hemos construido un país que todos decimos que funciona muy bien, que tiene buenos servicios, tiene buenos índices económicos... Eso lo hemos hecho porque tenemos capacidad de decidir. Pero también hemos dicho que el PSE no va a ser nunca un muro de contención para una decisión de los vascos asentada en el consenso y en las reglas de juego. Es mas, queremos formar parte de esa decisión.
¿Y si esa mesa adopta una decisión y luego se encuentra, como les ha ocurrido a los catalanes, con que Madrid pretende modificarla?
Si ese acuerdo tiene un consenso lo defenderemos todos juntos. Entendiendo cuál es el trabajo de cada uno. El Parlamento de Cataluña ha hecho su trabajo y el Congreso tiene que hacer el suyo, y todos los partidos catalanes, excepto el PP, defienden juntos la misma posición. Ojalá los partidos vascos podamos defender juntos una misma posición para conseguir el mejor marco de convivencia para Euskadi.
¿De qué hay que hablar en esa mesa?
No debiéramos tener apriorismos que fueran condicionantes, aunque para constituir la mesa hay dos principios básicos: uno, que los que nos sentemos rechacemos la violencia como un mecanismo para obtener objetivos políticos porque si no una mesa política no tiene sentido; y dos, el respeto a las reglas de juego. A partir de ahí hablaremos de lo que tengamos que hablar, pero que no me pidan que para sentarme tengo que asumir los planteamientos nacionalistas. ¿Que luego alguien quiere llevar a la mesa lo de la te- rritorialidad o no se qué? Que lo lleve y lo discutimos. Igual otro quiere llevar lo contrario. Pero si todavía no sabemos de esa mesa ni el cuándo, ni el cómo, ni el para qué ni el con quiénes. ¿No habrá que decidir esto antes? Hay que hacer mucha cocina.
¿Se ha avanzado algo?
La cocina tiene que ser discreta, porque cuando aparece en los medios de comunicación que uno plantea esto y otro lo otro ya es muy difícil encontrarse. Todavía no se ha avanzado mucho porque nosotros tampoco íbamos a avanzar antes de hacer el congreso. Ahora espero que se abra un tiempo de cocina en el País Vasco para poder ir definiendo estas cosas.
¿Cuál tiene que ser el ámbito de esa mesa?
Eso es lo que tenemos que decidir. No tenemos un planteamiento cerrado. Y en cuanto al ámbito territorial, yo creo que hasta en esto ha habido en Batasuna unas declaraciones reconociendo la territorialidad que existe en estos momentos, con el País Vasco por un lado, Navarra por otro y el País Vasco-francés. Si en Navarra los partidos políticos quieren hacer una mesa, perfecto. Pero la nuestra es la que podemos hacer de momento, la del País Vasco. ¿En el Parlamento o fuera de él? Donde decidamos entre todos que es mejor para poder estar todos.
Además de que todos los proyectos puedan defenderse, ¿será posible que todos se puedan desarrollar?
Para eso se necesitan mayorías suficiente para hacerlo.
¿Mayoría suficiente en el Estado español? Es que aunque todos los vascos nos pongamos de acuerdo, somos muy poquitos ante el Congreso de los Diputados...
Pero yo estoy convencido de que si todos los vascos nos ponemos de acuerdo, no habrá muros de contención insalvables. Pero es que primero nos tenemos que poner de acuerdo en Euskadi y luego ya iremos juntos a defenderlo.
¿Cuáles son las bases que propone el PSE para ese acuerdo?
Cada cual llevará las suyas. El PNV, probablemente el Plan Ibarretxe. Nosotros iremos con la reforma del Estatuto, porque creemos que tiene potencialidades. El Estatuto no son sólo competencias, es un pacto de convivencia entre vascos, entre los territorios vascos y con el conjunto de los españoles. Nosotros queremos mejorar estas tres cosas y creemos que la reforma del Estatuto tiene potencialidades para esa mejora. Otros irán con el plan de territorialidad e independencia. Pero tenemos que saber a qué vamos a esa mesa. Si vamos a que cada uno se salga con la suya, mejor hacemos mítines. Si vamos para otra cosa, vayamos con voluntad.
Luego hay cuestiones como el término nación...
Los debates sobre los términos son accesorios. Lo fundamental es la ciudadanía. No hay nación, nacionalidad, comunidad autónoma o estado federal si no hay ciudadanos libres en igualdad de derechos y oportunidades, y diferentes en ideología, que luego pactan constituirse en comunidad política. ¿Que luego a eso le llaman nación? Pues vale, nación. ¿Que le llaman nacionalidad? Pues nacionalidad. El mejor término para definir Euskadi será el que tenga el consenso mayoritario. Lo importante es que somos una comunidad política y tenemos una sociedad que quiere compartir un proyecto de país. Hablar de nación en términos sociológicos, históricos, culturales... no me preocupa.
¿Y en términos políticos?
Me pueden preocupar las soberanías excluyentes.
¿Cree posible una solución sin la izquierda abertzale?
Hemos vivido 30 años en los que la izquierda abertzale dice que no está de acuerdo con el marco político y hemos avanzado mucho, como antes decía. Pero a mí me gustaría que la mayor parte de la sociedad vasca se viera representada en lo que decidamos. Esta es una sociedad tremendamente plural en las ideas y tremendamente diversa en los sentimientos de pertenencia. Es una sociedad que necesita puntos de encuentro en los marcos políticos y éstos tienen que ser transversales, sin imposiciones de unos sobre otros. Por lo tanto, todo requiere mucha voluntad política para saber que el adversario tendrá su parte de razón y que por encima tenemos que poner lo que nos une. Eso necesita consensos muy amplios para no excluir a nadie. Y ahí estamos hablando de un ámbito social en el que se mueven, en los peores tiempos de Batasuna, más de cien mil personas y en un país pequeñito.
¿Puede llevarse adelante este proceso con uno de los interlocutores en la cárcel, como puede ocurrir con Arnaldo Otegi?
Cuando se nos hacen estas preguntas al PSE parece que nosotros podemos o debemos influir en la Justicia, y la Justicia en cualquier sistema político es un poder independiente. Ni podemos ni debemos influir en la Justicia. Espero que todo el mundo lo entienda y que esto no suponga ningún obstáculo para un proceso de paz.
Estamos en puertas de que comience el juicio del sumario 18/98. ¿Usted cree que periodistas de «Egin», gente de Ekin, de la Fundación Zumalabe... son parte de ETA?
Pues no, pero eso lo tendrán que dictaminar los jueces. Yo personalmente no lo creo así, pero pasamos una legislatura con Aznar en la que prácticamente toda Euskadi estaba bajo sospecha. No coincido con ese planteamiento. Ahora la Justicia tendrá que actuar en base a su independencia.
¿Y cuando se cierra un periódico de manera cautelar y el comienzo del juicio es después de siete años y medio?
Pues también me parece preocupante la lentitud de la Justicia, no sólo en ese caso, sino en general.
Pero además de hacer las cosas bien y tener alternativas, están las matemáticas. Y el resultado del PSE es 18 de 75 parlamentarios...
Por eso todavía somos alternativa y no gobierno. Pero hemos dado un paso de gigante. El PNV nos llevaba trece parlamentarios y ahora sólo tres.
Pero necesitarán pactar. ¿Con quien?
Nosotros siempre hemos dicho que queremos un gobierno de cambio con un lehendakari socialista. Nuestra primera preferencia es hacerlo solos. Es verdad que a veces gobernar requiere hacer coaliciones o pactos de legislatura. Ya se verá cuando sean las próximas elecciones. Pero, desde luego, también dije en el congreso cuando definía qué era la paz que la paz es libertad para decir cada uno lo que piensa, es igualdad para que nadie juegue con ventaja, y es democracia. Y democracia es, entre otras cosas, libertad de pactos, libertad de alianzas y posibilidad de alternancia. Que cada uno lo interprete como quiera.
¿Cómo lo interpreta usted? Porque ha habido quien lo ha interpretado como un intento de gobierno con Batasuna...
Sigo dejándolo a que cada uno lo interprete como quiera.

Parece que la palabra ciudadanía la haya adoptado el PSOE en exclusiva...
Bueno, Patxi, yo también quiero ciudadanos libres, de ésos que pueden opinar sin que les peguen un tiro en la nuca, y quiero ciudadanos libres, de ésos que pueden meterse en un centro comercial sin encontrar una bomba en el baño, quiero ciudadanos libres que puedan viajar en tren sin que éste explote....
Y no sólo quiero ciudadanos libres en Euskadi, si no en el resto de España (ejem, ejem, ya sé que esto me va a costar el apelativo de reaccionaria, pero otra vez, ya me bautizaron como facha por decir que era valenciana y no de los países catalanes, tengo mérito, ya que nací justo con la Constitución) .
Patxi, ¿para qué quieres la libertad si no puedes tener la vida?
reproduzco el último párrafo de una carta de Rosa Díez:
"Ignoro si quienes desde la dirección del PSOE no han encontrado en las palabras de Patxi López ningún elemento reprobable considerarán necesario desautorizar las mías. Pero asumo ese riesgo porque callarme ante hechos que considero graves me parecería impropio de una socialista que aprendió de su padre -y de muchos dirigentes y compañeros del PSOE- que la libertad es sagrada. La de expresión, también. Quiero seguir teniendo mi conciencia en paz. Quiero poder mirar a los ojos a las personas a las que respeto, a las que de verdad saben lo que es sufrir. A las que han demostrado siempre tener más dignidad que miedo. Quiero mirar, por ejemplo, a Pilar Ruiz. Y no sentirme aludida por sus palabras de denuncia. Como aquellas que le dirigió a Patxi López recordando a su hijo muerto, Joseba Pagazaurtundúa, y apelando a las promesas incumplidas: «Harás y dirás más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son...». Palabras proféticas, Pilar. Están dilapidando lo más sagrado. Pero aún nos queda la palabra, la palabra en la plaza pública, que eso es la política. Quizá a través de la palabra consigamos que despierten algunas conciencias. Las de aquellos que deben, y pueden aún, frenar esta deriva. De no ser así, sólo nos quedará el dolor. Y un sentimiento de profunda desolación e infinita vergüenza."

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