martes, diciembre 13, 2005

"Loco – Nuestro anarquista, en pleno rapto…ya veremos luego cómo encontrar entre todos un motivo más verosímil para ese gesto insensato…se levanta de un salto, toma carrerilla…Un momento ¿Quién le sirvió de estribo?
Comisario – ¿De estribo?
Loco – Sí, ¿quién de ustedes se colocó junto a la ventana, con las manos cruzadas a la altura del vientre, así, para que él apoyara el pie, y ¡zas!, tomara impulso para volar por encima del parapeto?
Comisario – Pero, ¿qué está diciendo, señor juez, no pensará que nosotros…?
Loco – No, por favor, no se altere, simplemente preguntaba…Es que, al ser un salto tan grande con tan poca carrerilla, sin ayuda de nadie…pues no quisiera que alguien dudara…
Comisario – No hay nada que dudar, señor juez, se lo aseguro. ¡Lo hizo todo solo!
Loco - ¿No había ni una de esas tarimas de competición?
Comisario – No
Loco - ¿El saltarín llevaba zapatos con tacón elástico?
Comisario – No, nada de tacones.
Loco – Bien así que tenemos, por un lado, un hombre de 1.60 escasos, solo, sin ayuda, ni escalera…por otro, media docena de policías que, pese a encontrarse a pocos metros, uno incluso junto a la ventana, no llegan a tiempo de intervenir…
Comisario – Es que fue tan repentino…
Agente – No se figura lo ágil que era ese demonio, por poco no consigo sujetarle el pie.
Loco – Oh, ya ven mi técnica de provocación funciona…¿Le sujetó del pié?
Agente – Sí, pero me quedé con el zapato en la mano, y él se cayó.
Loco – No importa. Lo importante es que se quedara el zapato. El zapato es la prueba irrefutable de su voluntad de salvarle.”



Darío Fo